lunes, 12 de septiembre de 2011
Rutinas Extravagantes
Lo más intenso fue tu mirada y, en la penumbra, ahí estaban los impedimentos para amar. Después de tanto, hay algo; bello, pequeño… sí, extraño…
Tu voz, sólo tu voz. Sé quién eres, sé que me quieres. Suspiro tu nombre, lato tu recuerdo, veo tu imagen una y otra vez. No sé si estás o no, pero demasiado te estoy sintiendo.
La mañana tenue y fría de este septiembre impreciso, es la sinfonía del verte. Pero, un segundo de mi vida, un segundo… mi corazón mutilado… deja de amar y ve la realidad. No hay nada más perfecto que tú.
Tú y yo, nunca seremos un tú y yo. Pero, el cúmulo de mi nombre en tu voz, mi pasotismo simulado… ¡Cuánto tiempo desperdiciado! ¡Cuántos momentos inoportunos y sin razón!
¿Por qué un día tuviste que mirarme? ¿Por qué de pronto me recuerdas? Dime, ¿por qué?
jueves, 8 de septiembre de 2011
Aroma
Y es el olor, el olor a nada el que me recordaba a él. Entre los silencios, miles de susurros se apoderaban del ambiente.
Tiempos pasados y presentes se mezclaban en el espacio, como intensa sinfonía que obstruye el pensamiento. Mi mente huía del razonar, huía del recordar. ¿Dónde estás tú?
¿Recuerdas años atrás, solos tú y yo, en ese lugar, en ese momento?… Llovía, tenuemente. Desde entonces, sí, ha llovido muchas veces. Yo caminaba, sí, desde entonces he dado millones de pasos. Pero, ¿qué hay de nuestro amar?
Es extraño pensar que vivimos alejados, el uno del otro. Que ni compartimos los días, las palabras o las miradas, pero… ¿por qué después de tantos años, seguimos recordándonos? Aunque hoy haya vuelto a aquél lugar, aunque tú no estés; sigo sintiéndote, como si me rozaras con una suave caricia mis espaldas.
viernes, 12 de agosto de 2011
Asesinato
Puedes romper todo lo que soy, como un frágil cristal, pero los pedazos rotos se llevaran tu sangre. Puedes romper mis palabras del papel, pero no las olvidarás jamás. Puedes corromper el silencio de mi ataúd, pero jamás podrás volver a matarme. Puedes saborear mi muerte, mi sangre y mi cadáver, pero te juro que un día te pudrirás en la oscuridad, mientras, yo libre, podré gozar de los remordimientos que poco a poco te consumirán como el final que me diste.
Aunque soy cadáver sin corazón, porque cuando me mataste, me mutilaste y me dejaste sin él, no voy a descansar hasta encontrarlo.
Me has arrebatado aquello que amaba, aquello que quería, aquello que era. Me has arrebatado mi vida, mis sueños, y las personas, que, aunque tú no conoces, ya odias.
Has introducido mi alma en su infierno. Ahora te gusta ser yo, y gozar de todo aquello que no podías ser si yo estaba allí. Ahora, soy un caramelo dulce, pero en tu interior, no seré más que veneno. Te lo prometo.
Recuerda: Nadie, absolutamente nadie me volverá jamás a herir como tú lo has hecho, y esto no voy a olvidarlo, ni viva, ni muerta.
lunes, 18 de julio de 2011
La Chica Del Acantilado No Quería Suicidarse
Le acuchillaban los recuerdos, le castigaban las ausencias. La chica del miedo a la que todos rehuían, la chica que no sabía si vivir o morir. ¿Qué le pasa a la chica del acantilado, que esa brisa acuchilla su bello rostro? ¿Por qué esa dama preciosa desea morir?
La apariencia es el propio engaño. Mis ojos ven aquello que no deben y juzgan, una vez más, clavando mil puñales es su débil corazón. ¿Y por qué nadie me ama? – Susurraba su dulce voz. ¿Por qué todos me juzgan, antes de que mi propio yo se juzgue a sí mismo? Sólo he cometido, mi propio homicidio, el asesinato de mi interior… ¿Por qué, por eso, nadie me condena? ¿Por qué debo castigarme a mí misma? ¿Por qué?
Repercutía su voz en cada rincón del acantilado. Y me juzgan, una vez más, por aquello que no quería hacer. Todos me juzgan por no haber sido como ellos. Todos son el complot social que sutilmente me asesinan, y yo, digna, estoy aquí, esperando a que el compañero que me trajo a este infierno, me devuelva a aquello cuyo jamás debí salir.
Esa chica lloraba, lloraba mucho. Estaba tan desesperada que con cada una de sus ascendentes preguntas, de sus gritos y desesperaciones, lanzaba a ese bello mar, profundos poemas que nadie nunca jamás había entendido. Versos al aire, por miedo a ser desvelados.
Sangres resbalaban en medio de su blanca y fina piel. Lágrimas de caminos retorcidos en sus mejillas. Susurros de amores jamás comprendidos.
¿Por qué, chica, te siento tan adentro? ¿Por qué, soy tan infeliz? ¿Por qué, dime por qué estoy llorando con tus ojos? ¿Por qué, ahora, soy la dueña de tu cuerpo?… Dime, princesa, ¿por qué estoy al borde de un acantilado con mis pies inseguros? ¿Por qué? Porque esa chica soy yo.
jueves, 14 de julio de 2011
Muertos Presentes
Hojas de cristal acompañan los débiles árboles que pronto caerán. Susurra el viento entre ellas, mientras, algunas mueren. Vuelvo a presenciar el derribo de mis recuerdos; el presente los elimina y los destroza. El tiempo mutila mi cuerpo lentamente como el trance inerte de las hojas al topar con el áspero suelo, su cementerio perpetuo.
Si los humanos derrumban mis recuerdos que se mantenían en esas paredes, estoy loca al crearme imágenes que ahora, ya no existen.
Pensamos en edificios, lugares, parajes… personas que desaparecen de pronto y que jamás volveremos a ver. Es un delirio, pues, crearte la imagen en la mente, es un engaño, una irrealidad, no es nada.
¿Dónde restan las vivencias, las voces, las palabras… las lágrimas? ¿Dónde quedas tú, vida inerte?
Querría volver a visitar los huesos de tu tumba, porque aún no creo, después de tantos años, que ya no estés…pero aun así… ¿Por qué sigues a mi lado? ¿Por qué aún oigo tus palabras, tus susurros y tus momentos?
La fortaleza humana no es saber defenderse del mayor de los peligros, sino integrarlo como un peligro… teniendo miedo, mucho miedo.
jueves, 30 de junio de 2011
Secretos Míos
Era sueño gozar de ti. Era una tortura aceptar tu muerte. Era sueño la fantasía de tenerte, es matadora la realidad. No estás, no vives, no respiras.
Todos mis amados fallecieron. Todos mis anhelos se escondieron detrás este dolor. Voces ásperas me encaminan hacia tu presencia. Todos y cada uno de estos pasadizos que has pisado durante tantos años, ahora son polvo y cenizas. Ahora, son tus huesos.
Oscuridad, fría oscuridad. Cierro los ojos, y estás tan cerca… aún puedo oler tu perfume, tu latido, tu respiración habitualmente entrecortada. Hay, aunque sea poco, algo de ti. Hay, aún, recuerdos de ti, en mi cabeza.
Sólo yo te recuerdo, porque te he vivido más que nadie. Solamente, ahora soy yo la que sé qué hemos vivido tú y yo.
Cuando el morir me penetre, no seremos más que desconocidos en esta historia física, pero amantes olvidados, inexistentes. Seremos parte del loco. Seremos parte de una mente que decida relatar una historia inventada. El amor, como tal, habrá muerto, porque no habrá constancia. Se ha perdido una vida, ¿quién llora por ella? Millones de personas hay en este mundo. El conjunto es todo, el individuo nada.
Somos ignorados. El morir no es más que una cifra menos de largos porcentajes, o de medidas de población… Cuando uno muere, no es más que el asqueroso y putrefacto cadáver que nadie desea.
Ahora soy yo, pobre esclava que almacena un nada en su mente. Guardo el secreto de tu vida, y el de tu muerte. Guardo la realidad del saber que no estás. Guardo el pasado de revivir, con privilegio, tu sonrisa. Guardo… la felicidad de haberte conocido, y el dolor persistente de haberte perdido.
lunes, 27 de junio de 2011
Extraño
Recuerdos de lo que fue. Mañanas espesas y confusas que solamente conducen a la misma duda… ¿Dónde encontrar el más fiel amor? ¿Cómo encontrarte?
Paisajes con follajes espesos, de nieblas que persisten, de humedades que se adentran tanto en mí, que provocan grandes tristezas en mi piel muerta. Ya puede llorar todo de mí… Mis lágrimas lloran, pero mi alma, disecada está, del agua de tu recuerdo. ¿Dónde encontrarte?
Sólo soy una pequeña parte definida de un mundo abstracto, indefinido. Sólo soy una herida de un inmenso dolor. Vivo mi vida por vivirla; sin motivación, sin emoción. Sólo con el remordimiento y la desesperación.
¿Dónde encontrarte? ¿Realmente existes?
Demasiados errores tal vez cometí, demasiadas palabras herméticas escuchadas que jamás entendí. ¡No me molestes! Estoy velando el cadáver de mi corazón roto, que en mis manos, espera la fecha de su funeral. Tantos odios con incertidumbre que me acechan… ¡Cuántos asesinos a espaldas! Tan pocas las personas como tú, que me permiten plantearme mi condición como mortal.
Tú… eres ley, tú… eres razón. Tú eres la filosofía propia de mis por qué. Tú… eres la respuesta a tanto dolor pasado, eres creación del presente, y del futuro sin temor.
Es tu sonrisa, tus gestos, tu armonía. Eres el ser extraño y misterioso que convive a mi lado recordándome constantemente quién soy, qué vivo, qué quiero, qué amo. Gracias, por aparecer un día del nada, y regalarme más tiempo de felicidad en esta vida tan poco alegre.
Silay Alkma
Twitter
Facebook
Flickr
RSS





